Ukulele, coyotas y yo.

Uno nunca llega a darse cuenta de lo grande que puede llegar a ser la influencia de una pequeña acción. En esta nota hablo sobre mi experiencia al conocer las coyotas y como me imagino las cosas pueden crecer en grande.
Ukulele, coyotas y yo.

¿Cómo conocí las coyotas?

Para comenzar esta nota debo de presentarme, mi nombre es Enrique García y trabajo como parte del equipo de Coyoteria y Ukuleleria en la ciudad de guadalajara desde no hace mucho pero lo que me he encontrado no lo esperaba al aceptar este trabajo.

Antes de trabajar aquí ya tocaba el ukulele pero no conocía las coyotas, por lo que fue para mí un proceso de aprendizaje. Saber de que son, como se preparan, por qué las vendemos en la tienda y otras cosas que no sabia que tenia que saber sobre las Coyotas.


Parte de mi trabajo es crear contenido pero la que yo considero más "real" y que me mantiene en contacto con la gente es atender la tienda, preparar café y coyotas. Pero la parte que más me ha parecido interesante es que cada persona tiene algo que decir sobre las coyotas. Algunos sobre dónde fue que las conocieron, hace cuánto que no comían una y en algunos casos un recuerdo de su infancia que el sabor a piloncillo les dispara y les vienen fotografías de su niñez o su familia.

Para mi es increíble conocer a tantas personas y escuchar tantas historias y darme cuenta de que este "postre" está rodeado de una cultura, una temporalidad y una fanaticada.
Por otra parte me asombra saber que muchas personas de generaciones más jóvenes como la mía y posteriores, no conocen y nunca han escuchado sobre las Coyotas, algunos, los más jóvenes, ni siquiera conocen el piloncillo.

Me gusta pensar que parte del trabajo es mantener viva una parte de las tradiciones mexicanas y revivir la popularidad de este rico postre.
¿Quien sabe? Tal vez dentro de unos años la demanda de coyotas sea tan grande que familias quienes solían prepararlas vuelvan al mercado y volvamos famoso este platillo a nivel internacional. Uno nunca sabe.

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