El esfuerzo para tener mi ukulele

Amo la música y soy estudiante de odontología. Mi historia comienza hace unos meses cuando con esfuerzo compré mi primer ukulele. Justo en ese cuatrimestre, mi carrera se comenzó a tornar un poco pesada.
El esfuerzo para tener mi ukulele

¿CÓMO ES ESTE 2020 CUANDO EL MUNDO ENFRENTA EL CORONAVIRUS O COVID-19?

Soy Giovanna Aguayo. Amo la música y soy estudiante de odontología. Mi historia comienza hace unos meses cuando con esfuerzo compré mi primer ukulele. Justo en ese cuatrimestre, mi carrera se comenzó a tornar un poco pesada. Demandaba más tiempo, más cansancio y por lo tanto no había forma de dedicarle tiempo a lo que me había comprado. Llegaba a mi casa emocionada por aunque sea verlo y tocarlo un rato, pero llegaba a las 10 de la noche con mucha hambre y sueño, prácticamente sólo lo tomaba en mis manos y lo ponía de nuevo en su lugar porque el sueño me vencía, aunque a decir verdad, me emocionaba tomarlo aunque no lo tocara. Ver su color café y el ver cómo era pequeño y dulce me cautivaba mucho. Nunca me había pasado eso con un instrumento, cabe mencionar que crecí escuchando rock y tocando en una banda del mismo género el bajo y la guitarra, claro, ambos me gustan, pero la sensación que me daba el ver el ukelele era diferente. Me emocionaba mucho
y me daba mucha paz.
Así pasaron los meses en el transcurso del cuatrimestre, sin poder dedicarle
realmente tiempo a lo que me moría de ganas por hacer, fueron unos días difíciles, aún así no lo perdía de vista, sucedió que comencé a escribir acordes de canciones en mis tiempos libres de la clínica, canciones que me gustaban y que quería sacar, investigaba en mi teléfono covers de canciones en ukelele para así poder yo sacarlas cuando tuviera tiempo. En realidad tenía muchas ganas, sólo esperaba que el cuatrimestre se terminara para así poder darme tiempo, y pues sucedió lo que todos sabemos. Cuarentena.
Sí, es complicado hablar de ello, porque hay muchos sentimientos encontrados, sin embargo, creo que hay que ser positivos siempre, encontrar el lado amable de las cosas, ya que gracias a los días que hemos pasado en casa, fue que pude darme el tiempo de por fin después de tantos meses, tocar el ukelele. Y si quieren que me sincere, la verdad es que no puedo encontrar mejor sensación que cantar y tocarlo, me llena de paz, de alegría, de calma. Sabía que esa emoción durante esos meses sin tocarlo era por algo, sabía que por alguna razón ese sentimiento no se iba a ir hasta que lo tuviera en mis manos tocándolo, y ahora…bueno, ahora soy inseparable de él, es una manera única de conectarme conmigo, muchas veces se nos olvida buscar paz y calma para nosotros, y creo que estos días son de mucha ayuda para hacerlo.
Mediante el ukelele comencé a descubrirme mejor, comencé a descubrir que es un instrumento que me llena, de una manera sensible y especial. Sin duda estos días hicieron darme cuenta que tengo un cariño muy especial hacia él, y no hacia el lado material, sino hacia lo que me hace sentir cuando lo toco, cariño que sin duda será el comienzo de algo grande y nuevo y que puedo asegurar que a partir de ahora me acompañará siempre.

     

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